Quiero escribirle mientras el alcohol esta en mi sistema...
Era un eco en la oscuridad. Un ego enorme que no podía derrumbar. Era el cielo y el infierno. Era un amor que no tengo.
Había días en los que lo pensaba y noches en las que no lo soñaba. Probablemente él no quería que lo viera, tanto así, que no lograba verlo en mis entrañas.
Hay momentos en los que deseo gritar que lo quiero y quedarme sin voz; escribirle y decirle que no hay momento en el que no lo tenga en mi encéfalo.
Era un amor lejano, una piedra en mi tumba. Una forma de no escapar a un amor digno y eterno.
Un amor lleno de espinas y estiércol. Un amor lleno de destellos y un amor eterno con desdeños.
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